La música, una invención de los humanos

Por mucha imaginación que empleemos para tratar de ubicar el momento del nacimiento de la música, ello se nos convierte en un tanto imposible más allá de saber que nos acompaña desde nuestros primeros días como especie, y que no es más que una manera de expresarnos y comunicarnos. A diferencia de lo que deseamos hacer cuando llevamos a clases de inglés para niños de primaria a nuestros pequeños con el fin de que domine otra lengua y quizás también su música. 

Hurgando en la historia, encontramos que el primer instrumento con el que probablemente contábamos era la voz, pero no es sino hasta el Paleolítico Superior cuando encontramos los primeros instrumentos realizados en piedra o palos que fueron modelados de diversas maneras con el fin de conseguir diversos cambios en cuanto a la calidad y el tono de los sonidos. Siendo la flauta tallada uno de los instrumentos con más data hallados en el ámbito arqueológico de la música. 

La ciencia desglosando lo creativo 

En su recorrido por la humanidad, en la antigua Grecia, se interpretaba la música con diversos fines como la la salud física, las emociones y también porque se creía que influenciaba el pensamiento. De esta manera se comprendió con el tiempo que la música se puede emplear como terapia siendo uno de los procedimientos más cercano a lo que se puede medir de manera científica. Desde 1944 de han abierto licenciaturas en distintos lugares del mundo para preparar especialistas en el ámbito de la musicoterapia con la finalidad de poder explicar los diversos efectos a los que conlleva la música en pacientes de diversas edades. 

La ansiedad trabajada por medio de la Musicoterapia

De acuerdo a la confirmación de gran cantidad de estudios, la ansiedad resulta una de las emociones con más predominancia sobre las personas y que se presenta como un trastorno muy a menudo en la actualidad, para ello la música ha sido empleada comprobandose que ejerce gran influencia sobre las funciones cerebrales y por ende sobre las emociones. 

De el manejo de todas nuestras emociones se encarga nuestro cerebro más primitivo o amígdala, el se encuentra activo cuando sentimos miedo por ejemplo y segrega hormonas como la noradrenalina la cual se encarga de activar determinadas regiones del cerebro que resultan claves al momento de agudizar nuestros sentidos y con ello estimular otras partes de nuestro cuerpo como por ejemplo el sistema cardiovascular, los músculos y las vísceras con la idea de disponernos para la huida o la lucha. 

Efecto terapéutico de la música 

Este efecto es alcanzado debido a que la música se encuentra compuesta por ciertos ritmos y melodías que evocan distintos recuerdos específicos por medio de las memorias asociativas, lo cual podría encontrarse vinculado con una carga afectiva de carácter  placentero que se encarga de minimizar la ansiedad. Aunque todo dependerá del gusto y preferencia que cada persona tenga, además de sus particulares predicciones musicales.